Había un tipo que me gustaba muchísimo pero tenía novia y yo también.
Un día nos quedamos solos en su cuarto y hubo un silencio incómodo porque me ponía muy nerviosa, no podía ni hablar. Me dice
-qué ¿nos echamos un palito?
-(!!!!!!!!!)
Al cabo de varios segundos eternos me avienta un cerillo de madera
*
y se echa a reír.
Quedé hecha un mar de adrenalina desperdiciada.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
jajajajja...voy a apilicar esa...namas pa ver que cara ponen las ches viejas fresas
Publicar un comentario