miércoles, 24 de septiembre de 2008

Riokoloko

Una trapera un día me dijo que con el primer hijo "uno ya no hallaba ni qué comprarle" y sí, el Riolik tiene el guaaato de juguetes. Un caballito mecedora, una casita-rompecabezas de hule-espuma de colores bien chingona, las piecesitas con hoyitos pa ensartarles hilos, la caja con piezas de no se qué, maracas, sonajas, pelotas, mordederas, monos, el que camina y suena con musiquilla diabólica...
Pero ninguno le prende tanto como el hoyito cochino en la puerta del Momo (donde se junta la peluza, el lodo y los pelos) ooo la coladera y las colillas que hay alrededor. En la casa prefiere el retrete (mejor si está abierto!), pero más que más el mop, la escoba y el recogedorr y claro, el montoncito de basura que voy juntando.
Por eso he aprendido a barrer bien rápido y a no comprar juguetes mamones que namás me gustan a mí.