Cuando vivía con mis papás era tan enojona que mi mandíbula solía trabarse de lo tensa, y mis dientes crujían mientras dormía. Tenía peleas monumentales y ridículas con Blanca, que de mi parte, llegaron a durar hasta dos meses.
Ahora quise cantar, descubrí que era incapaz de abrir la boca sin tensar la mandíbula y no entendí la analogía de poner la nota alta en la puntita de un alfiler situado en el mismo paladar. También supe que es por esa tensión que mis sonrisa se hala hacia un lado de mi cara.
Sorprendetemente, llevo años tensionando ese lugar en mi cuerpo y hasta ahora noto que afecta más que mis dientes mientras duermo.
Un día fuí a masaje y me apretaron la mandíbula fuerte y en cierto punto el dolor subió como en un cono chato hacia la mitad de la corteza interna de mi cráneo, violenta y casi insoportablemente. Creo es lo que llaman "dolor sordo".
Y ya, desde entonces siento mucho cómo se mueve durante el día y hasta pude alinear mi cuerpo para cantar bonito y sin lastimar mi garganta
Pero bueno, total que volví a masaje y comenté algo de esto. La mano volvió a apretar bien fuerte ahí, esta vez el dolor no fue tan intenso, pero se fué hacia un un lado y de ahí desparramó amarillo, o más bien dorado hacia el resto de mi cuerpo en una sensación rarísima. Luego abrí los ojos y todo lo veía amarillo y así estuve un rato así, llenandome de ese amarillo que subía por mi cuerpo. El amarillo subía como en olitas y cuando llegaba a mis ojos lloraban. Así lloré mucho y me sentí triste, pero mi mandíbula estaba bien ligera.
Cuando salí de ahí, estaba triste aun, pero también medio anonadada de esa sensación de paz amarillenta.
Así que ayer sonreí a mi reflejo y descubrí gustosamente un pedacito de colmillo y muelillas que antes no estaban :)
lunes, 17 de noviembre de 2008
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2 comentarios:
Ya posteale solecito.
lalalallalallala
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